Sé que no ves muchos mensajes míos, así que debes imaginar que esta es
otra de mis pesadeces y seguramente no te apetece mucho leerla. Estás en
lo cierto, pero me gustaría pedirte que lo hagas.
Sé también que no te gusta lo que escribo y, créeme, te hubiera ahorrado tenerlo que leer, pero no me es posible.
Últimamente o me esquivas o estoy demasiado nerviosa cuando estoy
contigo como para romper con esa barrera que parece haber crecido entre
nosotros. Quizá pueda encontrar el momento y contarte esto de palabra
antes de que tengas que leerlo. Tengo muchas ganas de contarte esta
historia con voz de cuentacuentos; llevo todo el día con ganas de
contártela, pero no he sabido que era ésta hasta ahora que se ha hecho
de noche y todos duermen.
Déjame, ahora que me amparan las estrellas y sacan de mí algunos buenos
sentimientos que creíamos que habían muerto, déjame que te cuente mi
historia.
Es la historia de una niña, casi como otra cualquiera, que como otras
tantas, se hizo mayor olvidando lo que de pequeña ya sabía.
Quisiera entender cómo puedo sacarme de la cabeza la idea de que nací
solamente para ti, y que tú naciste sólo para mi. ¿No lo ves? Te amo
tanto y te extraño aún más. Ese día que viniste y me dijiste que
podíamos estar juntos, que aún me querías, sentí volar, sentí estar
llena nuevamente por unos minutos, por unas horas. Pero al volver a la
realidad me di cuenta que pase de ser de princesa amada a una absurda
Cenicienta y no cometí ni un solo error para merecerlo.
Y sabes que lo digo por tu nueva pareja. Fui incondicional contigo, acepté tus malos humores, acepté tus derrotas, te apoyé.
Quisiera que todo fuera como antes y posiblemente ése sea mi principal
reproche. Te reprocho el silencio, reprocho el abandono, reprocho las
citas falladas, lo sueños no cumplidos, las promesas de "no volverá a
suceder" rotas, los besos fríos en la frente que evadían mis labios. Te
reprocho toda y cada una de esas peleas en las que decías "soy yo quien
tiene la razón".
Te reprocho firmemente que me aceptaras tal cual soy y que luego te
dieras cuenta que ya no te gustaba tanto. Te reprocho que no lucharas un
poco más, sólo un poquito más. Como yo, que sigo luchando por ti.
Explicaré por qué: Yo te amo y me niego rotundamente a dejarte sin
luchar.
Me niego a creer que todos nuestros sueños los abolieras, o que estés
dispuesto a realizarlos con ella ¿Es justo? Estoy aquí
tragándome el orgullo y la dignidad. Pero sé que no me tomarás, por lo
tanto déjame seguir siendo princesa, ayúdame a no sentirme Cenicienta.
Entiende que este pobre corazón solo conoció tu amor. De ti aprendí
todo: la forma de besar, de mirar, esos abrazos, las señales... ¿Cómo
hago para sentir solo cariño? ¿Eso se puede hacer? Si es así,
perdona mi ignorancia y enséñame. Quizás si te toca ser mi maestro
nuevamente, puede que te enamores de la alumna y esto podamos salvarlo.
Piénsatelo. Puede que después de todo no sea tan tarde como ambos
pensamos. Puede que yo logre cambiar en un par de cosas para que vuelvas
a quererme.
Este es un mundo que no está bien, amigo, que no es de cuento, y
quisiera no haber escrito ese último párrafo. Pero
no me he perdido todo, no he perdido mis sueños ni mis sentimientos y,
ya que todo ha sido tan real, tan desgraciadamente real, quisiera, ahora
que las estrellas que me amparan y sacan lo bueno que hay en mí, que al
menos esos dos amantes que aparecen en la historia tengan un amor feliz
eterno en un mundo mejor, en un mundo de imaginación al menos; ahora que
yo te pierdo y tú te alejas y me das largas, en este ahora que durante estos años no he sabido ver
ni llevar mejor. Te pido que sueñes con ellos, con un tú y una yo de
cuento y felices. Quizás si ambos lo hacemos puedan estar en aquel
mundo. Ojalá lo hayas leído todo. Ojalá pueda volver a ser yo un
personaje de historia de hadas y tú alguien que no puede existir. Ojalá
lo imposible pero hermoso siga existiendo y haya esperanza para el
mundo, aunque sea en momentos.
Recuerda que siempre te amaré hasta donde me llega el alma. Siento no haberlo hecho mejor.
Tal vez me hice alcohólica con la esperanza de sanar las heridas que llevo por dentro.
viernes, 19 de julio de 2013
Querido amor:
Cualquier día te escribo una carta y te digo que te quiero. Ya te lo he
susurrado algunas veces, pero tengo la firme intención de repetírtelo
muchas veces y la convicción de que te gusta escucharlo.
Cualquier día de estos me siento a escribirte una carta, una carta de amor, por supuesto. Y te cuento que no tengo muy claro por qué te quiero. No sé si por cómo eres o por cómo me haces ser. No sé si por lo que siento o por lo me haces sentir. No sé si por lo feliz que me haces o por lo que haces para que yo sea feliz. No lo sé, pero la causa no es importante, si la consecuencia.
Cualquier día te escribo una carta y le saco brillo a tus ojos, plasmo en unas simples hojas todo lo que me haces sentir, te cuento de todas las sonrisas que rebosan en mi cuando me veo junto a ti.
Cualquier día te escribo una carta he intento convencerte de que si escribo esto es porque tengo la suerte de conocerte, que si puedo juntar cuatro palabras es porque me haces sentir viva , feliz y completa, que si soy capaz de escribirte una carta como esta, es porque tú, cuando sonríes, me haces mejor persona. Y te demuestro que nadie puede darme mas de lo que tú me das. Porque te quiero y no hay nada mejor que eso.
Se despide, tu amada.
Cualquier día de estos me siento a escribirte una carta, una carta de amor, por supuesto. Y te cuento que no tengo muy claro por qué te quiero. No sé si por cómo eres o por cómo me haces ser. No sé si por lo que siento o por lo me haces sentir. No sé si por lo feliz que me haces o por lo que haces para que yo sea feliz. No lo sé, pero la causa no es importante, si la consecuencia.
Cualquier día te escribo una carta y le saco brillo a tus ojos, plasmo en unas simples hojas todo lo que me haces sentir, te cuento de todas las sonrisas que rebosan en mi cuando me veo junto a ti.
Cualquier día te escribo una carta he intento convencerte de que si escribo esto es porque tengo la suerte de conocerte, que si puedo juntar cuatro palabras es porque me haces sentir viva , feliz y completa, que si soy capaz de escribirte una carta como esta, es porque tú, cuando sonríes, me haces mejor persona. Y te demuestro que nadie puede darme mas de lo que tú me das. Porque te quiero y no hay nada mejor que eso.
Se despide, tu amada.
martes, 2 de julio de 2013
Código civil femenino.. "CCF"
Art. 1: Si él no la quiere, usted tiene quien la quiera.
Art. 2: Si no la quieren, es porque no la merecen.
Art. 3: Solteras sí, solas nunca.
Art. 4: Usted piensa en un 'desliz' con algún ex? Recuerde que 'figurita repetida no completa el álbum'
Art. 5: Cuando un hombre pide un 'tiempito', significa que quiere intentar con otra. Y si no tiene suerte, volverá con usted. Tenga presente que "Tiempito" solo lo da el reloj.
Art. 6: Hombre gallina (de los q solo quieren poner el huevo)solo sirve para hacer guiso.
Art. 7: No trate con prioridad a quien la trata como opción.
Art. 8: El hombre es la cabeza? ...La mujer es el cuello, y puede mover la cabeza como se le venga en gana (y a donde le convenga, claro está).
Art. 9: Si el hombre que tropezó decide regresar, repita siempre: "agarre un número y espere al final de la fila".
Art. 10: "Príncipe azul" (?) No papa ¡Es mejor el lobo feroz... Que la ve mejor, la oye mejor y la come mejor.
Art. 11: No olvide que es mejor caer q estar guindando.
Art. 12: Las leyes del presente, tienen efecto retroactivo.
Art. 13: Mujeres mientras llega el indicado disfrutemos al equivocado.
Hay que sincerarse.
¿Cuántas
veces no decimos lo que realmente queremos decir por ese miedo al
arrepentimiento que llega con el invierno de la conciencia?
Me
gustaría ser políticamente incorrecta y de un barrido, tirar de la
mesa hasta el mantel, pero hace dos noches un buen amigo me dijo que yo
era una dama, y de repente me visualicé como la reina blanca del
ajedrez, víctima de una ausencia absoluta de malicia e incapaz de haber
protagonizado los acontecimientos que sucedieron cuando tu mirada se convirtió en mi reflejo.
Esto es así, enamorarse es un estado emocional de alegría y felicidad que sentimos cuando nos encontramos fuertemente atraídos por otra persona, a la que idealizamos y le atribuimos toda una serie de cualidades que en la mayoría de los casos magnificamos, sin darnos cuenta que un día el todo se convertirá en nada, y la nada será todo lo que nos quede.
Pero pasa que no debemos ser conformes, por lo menos yo tengo mil locuras, dispuestas todas a realizar lo irrealizable muchas veces quizá el cariño más perfecto es tolerarse los defectos, nunca dejes pasar una oportunidad que te haga feliz a ti, aunque a los demás no les guste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

